Del 4 de octubre al 8 de noviembre de 2019

Escuela social de fotografía, La ampliadora, Granada.

 

Proyecto que forma parte del  programa expositivo Circuitos 363º 

de la facultad de Bellas artes de Granada

AMARILLO CADMIO

Hay un color que avisa del peligro:

precaución y cautela, nadie quiere

caer o despeñarse, tropezar y morir,

arder, perderlo todo.

 

¿Quién escoge el color de un abismo?

¿Quién decide el lugar donde hay riesgo,

emergencia o percances?

El color amarillo delimita

la amenaza que late en nuestros pasos,

un dolor que respira, la desgracia

que acude sin horario.

Hay un color que anuncia la amenaza:

que el caminante sepa dónde pisa,

que consiga llegar, venir, fugarse.

Qué fácil nos resulta protegernos:

basta sólo un color y los peligros

se alejan o se esfuman.

¿Dónde están los colores que no están?

¿Qué será de nosotros sin su brillo?

 

(Rosales, Y el aire de los mapas : 2016)

De la misma forma que le llega a José Carlos Rosales la oportunidad de formar parte del proyecto Cuarenta pinturas en busca de voz para hablar del cuadro de José Guerrero, Señales amarillas, llega a mis manos el libro que transcribe la conferencia dictada por Rosales el 15 de diciembre de 2014 sobre esta obra: «[...] “Esta historia empezó antes de que yo supiera que era una historia”, nos dice Harriet, el personaje que interpreta Jane Fonda [...] De un modo parecido se podría haber iniciado mi intervención de esta tarde: “esta charla empezó antes de que yo supiera que la estaba empezando”. [...]» (2017: 16). Es por ello que llega a la conclusión en su trabajo de la necesidad de simbolizar una historia que está marcada por la huella de la experiencia, o como José Carlos Rosales hablaba del cuadro de Guerrero, un tránsito geográfico pero a la vez también estilístico y vital.

 

Estamos acostumbrados a la revisión de una imagen como un campo de color inmutable, tratando la percepción estética como única herramienta capaz de dar sentido al jugador que la conoce, ¿pero con qué perspectiva acostumbramos a leer cuando buscamos algo en un mapa? Las líneas de color amarillo forman parte del imaginario colectivo de algunos deportes como el baloncesto, tomando importancia como elemento delimitador del espacio más allá de su contenido geométrico y algebraico. En la actualidad estos iconos de la cultura popular pueden también señalar peligro, aviso o precaución, de modo que se presentan como algo confusos, siendo inevitable la presencia de una dualidad simbólica. Toda esta paradoja del color coge un gran protagonismo en el proyecto de Señales amarillas; como si se tratara de una práctica oracular, este trabajo es capaz de señalar como en lo más cotidiano cualquier aprendizaje que toma como fin la propuesta de llegar a algún lugar, puede estar señalando algún tipo de avance o progreso teniendo en cuenta o no una salida. El tomar como perspectiva un recordatorio en el que no existe la pobreza en el pasado, es la única manera de reconocer las señales que aparecen en nuestro camino, así como de dejarse guiar por ellas. «[...] Es decir, mirar aprendiendo y vivir en sintonía [...]» (Rosales, 2017: 25)

¿Acaso es posible irrumpir la determinación de algo compositivamente perfecto a partir de una sola nota musical? Sólo en el anhelo de la belleza podremos encontrar lo que se esconde detrás de los diferentes procesos y combinaciones de nuestra realidad, para así poder contemplar las cosas al margen del tiempo por lo que son en sí mismas, todo dentro del inevitable acontecer del cambio y la transformación del mundo. Pues como apunta Heinrich Heil, para Th. W. Adorno «toda obra de arte no es sino un instante» (1995: 21), capaz de mostrarse al mundo como una revelación en el momento perfecto de su ilusión estética. Como ocurre en el transcurso de un lugar a otro, dándose uno cuenta de la trascendencia que está marcando el movimiento de sus pies al caminar. «[...] Todo acto que involucra al cuerpo es necesariamente metafórico, conduce a un más allá de la experiencia. Una acción que no sea metafórica es como caminar sin desplazarse. [...]» (Borrego, 2018).

Manuel Senén Ruiz © 2019

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