Del 13 de junio al 15 de septiembre de 2019

Sala ático del Palacio de los Condes de Gabia, Granada.

AMARILLO CADMIO

Hay un color que avisa del peligro:

precaución y cautela, nadie quiere

caer o despeñarse, tropezar y morir,

arder, perderlo todo.

 

¿Quién escoge el color de un abismo?

¿Quién decide el lugar donde hay riesgo,

emergencia o percances?

El color amarillo delimita

la amenaza que late en nuestros pasos,

un dolor que respira, la desgracia

que acude sin horario.

Hay un color que anuncia la amenaza:

que el caminante sepa dónde pisa,

que consiga llegar, venir, fugarse.

Qué fácil nos resulta protegernos:

basta sólo un color y los peligros

se alejan o se esfuman.

¿Dónde están los colores que no están?

¿Qué será de nosotros sin su brillo?

 

(Rosales, Y el aire de los mapas : 2016)

En la actualidad, la ausencia de mitos y alegorías acordes a la realidad que vivimos, nos impide entender aquello que nos rodea para después poder encontrar nuestro lugar en el mundo. De esta forma, Señales amarillas propone la unificación de diferentes culturas, pensamientos y contextos socio-políticos para el análisis de nuevos comportamientos individualistas que aparecen con cada vez más frecuencia en nuestra sociedad. En este sentido, trabajar con el cuerpo como método de análisis de la estructura social y escultórica, supone un ejercicio de acercamiento hacia el centro en que todo converge.

Al ser testigos de una tradición moderna que no se refleja en el pasado, este programa quiere abrir la posibilidad a lo unívoco en consecuencia de esta ambigüedad inconsciente. Pero, ¿qué ocurriría si estos elementos no se manifestaran? ¿Cómo sería su representación en un formato que no es rectilíneo ni bidimensional? De este modo, partiendo de diferentes espacios de localización, este proyecto pone la atención a la manera en que discurre la expansión de nuestra consciencia.

Son muchas las maneras de encontrar la felicidad, aunque también cada vez más difíciles de que aparezcan en nuestra sociedad. De esta manera, siguiendo las investigaciones paralelas a las tradicio- nales danzas del misticismo del islam, este proyecto recoge ejercicios de meditación, teorías y formas específicas, con el fin de acercarlas a nuestra realidad.

Por ello, en mi interés por presentar las cosas por sí mismas de una forma transdisciplinar —instalación, pintura, performance, escultura, etc.— el propósito principal de este trabajo es encontrar nuevas formas que posibiliten el estudio y búsqueda de la verdad a través del acercamiento de diferentes credos y contextos socioculturales, deviniendo en la misma función de la oración y entroncando además con nuestra contemporaneidad.

1. La pista de baile, 2019

Impresión digital sobre papel reciclado

24 x 32,7 cm

2. Díptico Las marcas del sol, 2019

Collage con cristal, cartulina y cartón

17,8 x 24 cm c.u.

3. Camino de peregrinación, 2018

Madera, cuerda y pintura acrílica

60 x 60 x 52 cm

4. Auriculares, 2018

Cuerda, hilo y caja de CD de música

14 x 12,5 x 1 cm c.u.
 

5. La estrella de Leonardo, 2018

Hilo y chinchetas

Medidas variables

6. Agua de rocío, 2018

Madera, pintura acrílica, canalón de resina y papel triturado encolado

17 x 130 x 20 cm

7. Las siete notas de una señal de transformación armoniosa, 2019

Espejo y vinilo adhesivo

70 x 70 x 5 cm

8. Primer plano de un mapa topográfico, 2019

Impresión digital sobre paño de lana y acrílico montado sobre madera y cuerda

80 x 120 cm

9. Tres señales amarillas, 2019

Poliestergrafía sobre bayeta, papel de estraza, fino, de color y rosespina montado sobre pizarra de corcho
100 x 65 cm

10. Qalb, 2019

Escayola y resina de poliester transparente pigmentada

15,9 x 13,6 x 3,5 cm

11. Principio y final, 2019

Madera, aluminio tintado, díptico de cartón, papel y pastel, hilo, cuerda, lana y caja de CD de música

Medidas variables

De la misma forma en que le llega al poeta José Carlos Rosales la oportunidad de formar parte del proyecto Cuarenta pinturas en busca de voz para hablar del cuadro de José Guerrero, Señales amarillas, llega a mis manos el libro que transcribe la conferencia dictada por Rosales el 15 de diciembre de 2014 sobre esta obra: «[...] “Esta historia empezó antes de que yo supiera que era una historia”, nos dice Harriet, el personaje que interpreta Jane Fonda [...] De un modo parecido se podría haber iniciado mi intervención de esta tarde: “esta charla empezó antes de que yo supiera que la estaba empezando”. [...]» (2017 : 16). Es por ello que llego a la conclusión en mi trabajo de la necesidad de simbolizar una historia que está marcada por la huella de la experiencia, o como Rosales hablaba del cuadro de Guerrero, un tránsito geográfico pero a la vez también estilístico y vital.

Estamos acostumbrados a la revisión de una imagen como un campo de color inmutable, tratando la percepción estética como única herramienta capaz de dar sentido al jugador que la conoce, ¿pero con qué perspectiva acostumbramos a leer cuando buscamos algo en un mapa? Las líneas de color amarillo forman parte del imaginario colectivo de algunos deportes como el baloncesto, tomando importancia como elemento delimitador del espacio mas allá de su contenido geométrico y algebraico. En la actualidad estos iconos de la cultura popular pueden también señalar peligro, aviso o precaución, de modo que se presentan como algo confusos, siendo inevitable la presencia de una dualidad simbólica. Toda esta paradoja del color coge un gran protagonismo en el proyecto Señales amarillas; como si se tratara de una práctica oracular, este trabajo es capaz de señalar como en lo más cotidiano cualquier aprendizaje que toma como fin la propuesta de llegar a algún lugar, puede estar señalando algún tipo de avance o progreso teniendo en cuenta o no una salida. El tomar como perspectiva un recordatorio en el que no existe la pobreza en el pasado, es la única manera de reconocer las señales que aparecen en nuestro camino, así como de dejarse guiar por ellas. «[...] Es decir, mirar aprendiendo y vivir en sintonía [...]» (Rosales, 2017 : 25)

¿Pero acaso es posible irrumpir la determinación de algo compositivamente perfecto a partir de una sola nota musical? Sólo en el anhelo de la belleza podremos encontrar lo que se esconde detrás de los diferentes procesos y combinaciones de nuestra realidad, para así poder contemplar las cosas al margen del tiempo por lo que son en sí mismas, todo dentro del inevitable acontecer del cambio y la transformación del mundo. Pues como apunta Heinrich Heil, para Th. W. Adorno «toda obra de arte no es sino un instante» (1995: 21), capaz de mostrarse al mundo como una revelación en el momento perfecto de su ilusión estética. Como ocurre en el transcurso de un lugar a otro, dándose uno cuenta de la trascendencia que está marcando el movimiento de sus pies al caminar. «[...] Todo acto que involucra al cuerpo es necesariamente metafórico, conduce a un más allá de la experiencia. Una acción que no sea metafórica es como caminar sin desplazarse. [...]» (Borrego, 2018 : 12)

 

1/13

«Manu me ha pedido un texto para su exposición que esté hecho a partir de fragmentos independientes. Después piensa en recomponerlo como un rompecabezas, un atlas o un mecanismo combinatorio. ¿Es esta una forma metalingüística de sugerir indirectamente el proceso que sigue en sus propios trabajos?

 

Llevo semanas leyendo, anotando, observando... y cada vez me encuentro más perdido. Tengo la sensación de estar moviéndome de acuerdo a cierto orden, pero no alcanzo a saber cuál. Evito todo propósito; si atisbo un norte, cambio de sentido. Me esfuerzo en no saber demasiado.

 

   

Todo parece claro y pertinente, firmado y fechado; sin embargo, en sus obras intuimos algo más que escapa a nuestro entendimiento. 

Sospecho que también el propio autor actúa desde un discreto no-saber. Manu absorbe aquello que se le cruza como si hubiera hecho un pacto con el destino. No busca, confía en el azar, las cosas le vienen dadas; toma solamente lo que necesita de esa abundancia de medios que le asiste; trabaja incansablemente y avanza sin titubeos como la mano que persigue la estela de la piedra que acaba de lanzar. Desapegado y atento, se sienta a observar el devenir de sus propias acciones» (Fragmento del catálogo Señales amarillas; texto de Víctor Borrego)

‹Saber es saberlo todo, no saberlo todo es no saber. Para saberlo todo es necesario saber muy poco, pero para saber ese poco hay que saber antes mucho› (Gurdjieff)

Señales amarillas 
13 Jun. de 2019
© Manuel Senén Ruiz
© del texto: Víctor Borrego 
© de las imágenes:
Manuel Senén Ruiz
Diseño y maquetación:
Manuel Senén Ruiz 
Diputación de Granada
64 páginas.
Descargar PDF

Manuel Senén Ruiz © 2019

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